Hay lugares que no se recorren, se encuadran. Sitges es uno de ellos. No se presenta como un destino, sino como una escena cuidadosamente compuesta, donde cada elemento —la luz, el mar, la arquitectura, el silencio— parece colocado con intención. Enero de 2026 comienza así: con la sensación de que el verdadero lujo no es acelerar la historia, sino saber cómo se rueda. Mientras otros escenarios...




