Vivimos en una época que ha convertido lo efímero en virtud. Las plataformas de streaming nos ofrecen series que cambian cada semana. Los modelos de suscripción nos prometen acceso sin posesión. El trabajo puede hacerse desde cualquier lugar del mundo y, por tanto, desde ninguno en particular. En este contexto de fluidez permanente, hay algo profundamente contracultural en la decisión de arraigarse....




