Hay un momento en el que el lujo deja de ser una cuestión de apariencia y se convierte en una cuestión de criterio. No ocurre de golpe, sino con el tiempo. Cuando ya se ha visto suficiente, cuando se ha vivido en distintos lugares, cuando la experiencia pesa más que la novedad. En ese punto, elegir bien se transforma en una forma de lujo silencioso. Sitges encaja de manera natural en esta forma de...




